El Rincón del Tío Nuke

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Tu comunidad en Telegram puede ser bloqueada en un abrir y cerrar de ojos

Esta madrugada he vivido una situación que demuestra lo frágil que es gestionar una comunidad hoy en día. Nuestro grupo público de VallaBus, un espacio de casi 150 personas que ha costado años cultivar y mantener vivo con mucho esfuerzo, fue bloqueado de un plumazo.

¿El motivo? Durante la noche, un bot malicioso logró entrar y publicó contenido ilegal. En cuanto nos dimos cuenta, eliminamos al bot y borramos el mensaje. Sin embargo, el sistema automatizado de Telegram ya había actuado: recibimos una notificación de bloqueo total.

Afortunadamente, a lo largo de la mañana de hoy nos han restaurado el grupo. Lo han hecho sin enviarnos absolutamente ninguna notificación ni explicación tras nuestra reclamación, simplemente ha vuelto a estar activo. Aunque es un alivio, el susto de ver desaparecer años de trabajo en un segundo me obliga a dar la voz de alarma sobre un fallo estructural muy grave en la plataforma.

Quiero dejar algo absolutamente claro: el contenido publicado era CSAM (material de abuso sexual infantil). Este tipo de aberraciones deben ser perseguidas y eliminadas sin miramientos. El problema no es que Telegram actúe contra ello; el problema es por qué lo hace con una automatización tan ciega que te deja indefenso.?

La explicación está en la nueva legislación europea, concretamente en la Ley de Servicios Digitales (DSA) y las estrictas normativas de la UE para combatir el CSAM. Estas leyes obligan a las grandes plataformas a eliminar contenido ilegal de forma casi inmediata. Las implicaciones son severas: si no lo hacen, se enfrentan a multas multimillonarias e incluso a responsabilidades penales directas para sus directivos, algo que el fundador de Telegram ya experimentó en 2024.

Para cumplir con esta ley y evitar riesgos, Telegram ha implementado un sistema de moderación automatizada de «tolerancia cero» que dispara primero y no pregunta después. Esta implementación, mal ejecutada y sin matices, ha creado un vector de ataque perfecto. Hoy en día, un atacante no entra a tu grupo para participar, entra para inyectar material ilegal, forzar el reporte automático y tumbar tu comunidad.?

Y aquí llegamos a la raíz del problema. Telegram lleva años sin implementar prácticamente ninguna mejora real en sus sistemas de moderación y control de usuarios para los administradores. En su lugar, han dedicado todos sus recursos a integrar criptoactivos, funciones de monetización, miniaplicaciones y características que la gente normal no hemos pedido. Están inmersos en un claro proceso de enshittification, empeorar progresivamente la plataforma para extraer más valor, que, antes o después, les va a pasar factura.?

Ante esta situación, en VallaBus y en otros grupos públicos que ayudo a coordinar estamos analizando qué medidas definitivas podemos tomar para blindarnos en el futuro. Por el momento, hemos restringido temporalmente el envío de fotos y vídeos en los grupos.

Mi recomendación urgente para cualquier administrador de un grupo público en Telegram es que haga exactamente lo mismo: restringid el envío de archivos multimedia de inmediato. Mantened esta restricción hasta que encontréis una solución (mediante bots o ajustes) que os permita otorgar el permiso de enviar imágenes única y exclusivamente a usuarios veteranos y de confianza.

Quiero ser claro, no estoy pidiendo menos control contra el contenido ilegal. Estoy pidiendo que ese control no esté tan mal diseñado que permita a cualquiera destruir el trabajo y las comunidades legítimas de otros con total impunidad, mientras la plataforma mira hacia otro lado contando sus criptomonedas.